Lyon: Por qué es la capital mundial de la comida

Lyon: Por qué es la capital mundial de la comida

Lyon no es solo la tercera ciudad de Francia; es su epicentro culinario. Desde que el famoso crítico Curnonsky la bautizara como la «capital mundial de la gastronomía» en 1935, Lyon ha mantenido su reputación gracias a una cultura de cocina honesta, basada en ingredientes de primera calidad y recetas tradicionales que han pasado de generación en generación. En Lyon, comer es un rito sagrado, y los famosos *bouchons* son los templos donde este rito se celebra a diario.

Los Bouchons Lyonnais: Tradición en cada bocado

Un *bouchon* no es un restaurante cualquiera. Son establecimientos pequeños, ruidosos y acogedores que sirven los platos típicos de Lyon. Olvida el foie gras de alta cocina; aquí mandan las vísceras, la charcutería y las salsas ricas. Debes probar platos como la *salade lyonnaise* (con lardones y huevo poché), las *quenelles de brochet* (una especie de albóndiga de pescado muy suave en salsa Nantua) y la famosa *andouillette* (salchicha de callos).

El mercado de Les Halles de Lyon Paul Bocuse

Si quieres ver de dónde sale la magia, visita *Les Halles*. Este mercado cubierto lleva el nombre del chef más legendario de la ciudad y reúne a los mejores artesanos de Francia: queseros, carniceros, panaderos y chocolateros. Es el lugar ideal para comprar los productos que hacen de Lyon el referente mundial que es: el queso Saint-Marcellin, la charcutería Rosette de Lyon o las famosas tartas de praliné rosa.

Historia entre los ríos Ródano y Saona

Lyon no es solo comida. Su centro histórico (Vieux Lyon) es un laberinto medieval lleno de *traboules*: pasadizos secretos que atraviesan los edificios y patios interiores, diseñados para que los mercaderes de seda pudieran transportar sus mercancías sin mojarse con la lluvia. Explorar estos pasadizos es una aventura histórica fascinante que te llevará a descubrir plazas ocultas y rincones con mucho encanto.

La colina de Fourvière

Sube al funicular hasta la colina de Fourvière para visitar la impresionante Basílica de Notre-Dame de Fourvière. Desde la terraza junto a la basílica tendrás las mejores vistas panorámicas de la ciudad. Además, al lado se encuentran los restos del teatro romano más antiguo de Francia, un recordatorio de que Lyon, conocida como Lugdunum en la antigüedad, fue la capital de las Galias.

En conclusión, Lyon es una ciudad para disfrutar despacio, con un tenedor en la mano y tiempo para explorar sus secretos subterráneos. Es la Francia más auténtica y trabajadora, donde la cocina es el centro de toda la cultura. ¡Buen provecho!

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